Pedro Pérez de Castro

Pedro Pérez de Castro, 1823-1902: pintor, acuarelista y litógrafo.

Aunque nació en Madrid, en 1823, su familia procedía de Valladolid, pues era hijo de Evaristo Pérez de Castro, diplomático con destino en las embajadas de Viena, Lisboa y Hamburgo, que llegó a ser Secretario de Estado, diputado y secretario de las Cortes de Cádiz de 1812 y Ministro de Gracia y Justicia en 1820. Represaliado por Fernando VII, tiene que exiliarse y, a su regreso, fue nombrado  presidente del Consejo de Ministros, en 1838.

Ese fue el ambiente en que Pedro Gómez de Castro nació y vivió, acompañando a su padre en sus misiones diplomáticas y llegando él mismo a ser nombrado agregado en la embajada española en Londres. Vuelve a España en dos ocasiones con permisos por motivos de salud. Es nombrado Caballero de la Orden de Carlos III y, a la muerte de su padre en 1849, atendiendo las peticiones de su madre, es nombrado Mayordomo de Semana de S.M.

Es entonces cuando se dedica plenamente a la pintura de acuarelas y a la litografía. Sus temas serán, siguiendo la moda del momento, el paisaje de montañas y florestas sacado del natural. “Se aspira a copiar la naturaleza, embelleciéndola sin alterarla con exageraciones que la desfiguren, para darle en el lienzo nueva vida con la suavidad de las tintas, los tonos calientes, la franqueza de la ejecución, la magia de los aires interpuestos, y las fascinaciones de las perspectivas aéreas”, en palabras de E. Arias Anglés (“Pintura romántica española” en  Pinturas de paisaje del Romanticismo Español, Madrid 1985). Además de la influencia de la acuarela inglesa, es patente la de David Roberts y la de Villaamil, especialmente por los temas y escenarios adoptados. No incluye ese elenco de personajes y grupos que configuran la escenografía de dichos pintores, ni tienen sus arquitecturas la misma monumentalidad, cosa que no parece pretender.

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